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NATURCIENCIA

La ‘mancha roja’ de Júpiter, el vórtice de tormenta más grande que la Tierra

Además de ser el planeta más grande y con mayor número de satélites del sistema solar, si pensamos en Júpiter lo primero que se nos viene a la mente es su color marrón con franjas y ese círculo tan característico que tiene estampado en el centro.

Gracias a la tecnología, hemos podido saber que este planeta es bastante ventoso y que esa mancha que vemos se trata de un tornado que parece ser eterno muy a comparación de nuestros huracanes que desaparecen a los pocos días.

“La gran mancha roja” como fue bautizada, se trata de un remolino que se estima ha estado girando en el titánico planeta por más de 300 años, y se estima que sus vientos superan los 400 km/h, pero posiblemente el dato más sorprendente es que es tan enorme que en su circunferencia podrían caber dos veces el diámetro de nuestro planeta.

Si bien Júpiter ha sido observado científicamente desde el siglo XVII por Robert Hooke, ha sido hasta nuestros tiempos que hemos podido echar un vistazo muy de cerca gracias a diferentes misiones que nos han dado información impresionante sobre el gran titán, y aquí te contaremos todo lo que se sabe hasta ahora.

 

Todo lo que se sabe desde la primera misión a Júpiter en 1973

 

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Pioneer 10

Ese es el nombre del programa espacial que llevaría una sonda espacial lo más cerca posible de Júpiter para poder captar por primera vez la información más relevante de este planeta.

Fue en diciembre de 1973 que inicia este programa donde se tomaron las primeras imágenes muy de cerca de Júpiter y su colección de satélites denominados galileanos. Además, se pudo observar que contiene una atmósfera y cinturones de radiación.

También nos enteramos que posee su propio campo magnético al igual que los demás planetas del sistema, y que su superficie está principalmente compuesta de líquido. Poco más tarde se lanzó Pioneer 11 donde tuvimos aún una mejor vista.

Fue en esta misión de 1974 a una distancia de 34.000 kilómetros por encima de su atmósfera, que obtuvimos las primeras imágenes de la Gran Mancha Roja, se obtuvieron datos de sus polos y una de sus lunas más accesibles, Calisto.

 

Voyager

En este programa se lanzó al espacio la sonda espacial robótica Voyager 1 en 1979 a una distancia mucho más corta, exactamente a 349.000 kilómetros de distancia del mismo centro del planeta. La sonda ahora equipada con una cámara de mayor resolución y al estar a menor distancia, se pudo obtener impresionantes imágenes de anillos y sus lunas.

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Las herramientas de medición de larga distancia pudieron obtener mejores datos sobre los niveles de radiación, la presencia de campos magnéticos e incluso información sobre su medio ambiente.

Fue gracias a este proyecto que se supo mejor qué eran los anillos de Júpiter, y fue en este momento se dieron cuenta que el ciclón de hecho que la Gran Mancha Roja se trata de un anticiclón que se caracterizan por un giro del aire que tiene empuje hacia abajo y mucho más estable, y no hacia arriba como en nuestro planeta.

Además, también nos enteramos de que posee una gran actividad volcánica, logrando captar nueve erupciones volcánicas, algo que los científicos no se esperaban.

 

Ulysses

Esta fue una sonda solar de la NASA que pudo acercarse a 409.000 kilómetros del polo norte de Júpiter. En 1992 esta sonda equipada con una mayor tecnología de medición, logró obtener una gran cantidad de información sobre las partículas de polvo y otros elementos ambientales.

Debido a que no estaba equipada con cámaras, no se pudo obtener imágenes pero si una rica cantidad de datos medidos, fue desconectada en 2009 remotamente antes de agotarse su energía.

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Cassini–Huygens y New Horizons

En el año 2002 fue lanzado Cassini–Huygens con destino a Saturno, pero que en su viaje aprovechó para tomar algunas fotografías a Júpiter con una mayor resolución que antes, además de tomar algunas mediciones remotas.

26.000 imágenes del planeta fueron recolectadas y armados como un rompecabezas, obteniendo mayor detalle hasta de pequeños detalles. Gracias a estas imágenes, los científicos descubrieron que en las zonas de nubes blancas surgían pequeñas tormentas tan pequeñas que no podían ser vistas ni siquiera con los telescopios más poderosos en la Tierra.

Luego, New Horizons lanzado en 2007, se hicieron actualizaciones sobre la medición de sus datos en cuanto a sus lunas, su sistema de volcanes, y sus anillos.

 

 

La misión Juno, una de las más importantes hasta la fecha que ha dejado a los científicos perplejos

 

 

Juno es una sonda espacial no tripulada que ha dado mucho de qué hablar sobre Júpiter desde hace ya más de diez años, cuando fue lanzada un 5 de agosto del 2011 a bordo del Atlas V 551 durante el programa New Frontiers de la NASA.

Pero esta sonda no llegó al poco tiempo de haber sido lanzada, le tomó cuatro años llegar a la órbita jupiterina, específicamente se ubicó en posición frente al titánico hasta julio del 2016, donde estaría realizando su misión por un año.

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Entre sus tareas a realizar estudió su atmósfera, indicios que podría revelar su origen, la estructura con la que está compuesta y datos que puedan dar revelar cómo ha evolucionado dentro de nuestro sistema solar, entre otros datos.

Gracias a la tecnología con la que fue equipada, pudo crear un gran mapa gravitacional donde se revelaba la disposición de sus campos magnéticos, además de echar un vistazo de cerca a las auroras boreales jupiterinas.

Se midieron datos que podrían revelar la composición y actividad de su núcleo, el agua atmosférica, la masa del planeta y el comportamiento de sus vientos huracanados que según los datos, lograron alcanzar los 618 kilómetros por hora mientras Juno estuvo ahí.

Pese a todo esto, es justo mencionar que apenas se está rascando la superficie de lo que en realidad abarca todo este planeta y mucha información, incluyendo la de la Gran Mancha Roja aún son un misterio si volvemos a recordar que esta mide dos veces el planeta Tierra.

Juno ha tenido que utilizar su tecnología de microondas para dividir las alturas por capas de iones, midiendo al tornado justo por debajo de las nubes, luego haciendo un salto a 20 kilómetros debajo de las nubes, luego otra medición a 50, 90, 150 y 350 kilómetros de profundidad.

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Luego, trata de reunir todas las capas para armar el rompecabezas y así tener una idea de su comportamiento y composición, entre estos factores encontramos la temperatura de la Gran Mancha Roja.

Fue precisamente a los 350 kilómetros por debajo de las nubes, que se midió una temperatura bastante caliente, sin embargo, hay que tomar en cuenta que esta es la altura máximo que pudo lograr captar Juno, pues el huracán mide mucho más que esto, y cabe la sospecha que pudiera ser mucho más caliente conforme se acerque al otro extremo.

Al igual como sucede en nuestro planeta donde dos temperaturas opuestas pueden generar un huracán que puede fortalecerse en el océano conforme más cálido es la temperatura, esto da una explicación del porqué este ciclón inmenso es tan poderoso.

Pero es aquí donde se cae en otro gran enigma, ¿de dónde viene tanto calor que provoca la furia de la Gram Mancha? hasta ahora solo hay teorías, una de ella es que se trata de una tormenta que devora otras más pequeñas, absorbiendo su energía para mantenerse fuerte.

Otras teorías también arrojan que posiblemente a este ciclón no le quede demasiado tiempo, pues los más de 350 años que ha sido observado desde Hooke, se ha notado que la Gran Mancha medía aproximadamente cuatro veces la Tierra en el siglo XIX, y ahora mide exactamente 1.3 veces.

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Entonces, ¿significa que estemos viendo los últimos momentos del gran ciclón? Posiblemente sí. De no cambiar su comportamiento y seguir con esta tendencia, podría estar desapareciendo dentro de unos 20 años.

Sin duda poder presenciar un evento de esta gran magnitud como ver a Júpiter por primera vez sin su característica hebilla de oro es algo muy emocionante para muchos de nosotros, poder presenciar este evento histórico.

Pero al mismo tiempo sería triste finalmente ver ese gran agujero que por mucho tiempo caracterizó al planeta. Sin embargo, cabe la posibilidad de que una vez ‘el jefe’ se haya ido de la casa, puedan acontecer muchos otros ciclones y fenómenos que cambien para siempre las reglas del juego en el planeta.