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NATURCIENCIA

Los soles tienden a comer planetas de su propio sistema

Lo que ocurra con nuestro Sol realmente tiene a la comunidad científica demasiado nervioso, pues nada podríamos hacer si las condiciones cambiasen, atrayendo evidentes consecuencias no solo en la vida de nuestro planeta, sino en la estructura de todo nuestro sistema.

Hasta ahora nos habíamos planteado posibilidades atemorizantes como qué pasaría si el Sol simplemente se extinguiera de repente. Eventualmente seríamos presos de la congelante temperatura del espacio, así como la ausencia absoluta de luz y eso solo sería rascar la punta del iceberg.

Otra posibilidad que han contemplado los científicos es qué pasaría si el Sol de repente explotara. Para nada una teoría, pues ya hemos sido testigos de cómo sistemas solares lejanos simplemente desaparecen.

Otras situaciones menos apocalípticas ya las vivimos con las erupciones solares que han sido cada vez más inusuales, y esas radiaciones de viento solar que prometen hacer tambalear nuestras estructuras de internet, sin duda hay muchas cosas que podrían pasar con solo el más mínimo cambio de nuestro celeste central.

Por si fuera poco, ahora hay algo más de qué preocuparnos según nuevos hallazgos astrofísicos, y se trata de la capacidad de los Soles de engullir a sus propios planetas que giran a su alrededor.

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Por ahora, este fenómeno ha sido evidente observando únicamente sistemas solares binarios

 

En la revista científica Natura Astronomy, se acaba de compartir un estudio llamado “Evidencia química de la ingesta planetaria en una cuarta parte de las estrellas similares al Sol”, realizado por investigadores de Italia, Brasil, Australia y Estados Unidos.

En este artículo mencionan que, de acuerdo con sus observaciones de sistemas binarios, es decir, sistemas solares que tienen dos soles en vez de uno como el nuestro, hay indicios en la química de estas estrellas de que pudieron haber absorbido algunos de sus planetas.

¿Cómo pudieron darse cuenta de esto? Básicamente al comparar el color de los soles, pero para entenderlo, primero debemos tomar en cuenta que los planetas suelen ser rocosas, con una alta cantidad de metales como el titanio, hierro o silicio.

Por otro lado, los soles tienden a contener altas cantidades de materiales gaseosos y ligeros, como el carbono, hidrógeno, oxígeno y helio.

Si una estrella engullera a un planeta, evidentemente los elementos se mezclarían debido a las altas temperaturas del sol que terminaría fundiendo todos los metales y sólidos del planeta.

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Como sabemos de nuestras clases de química, muchas veces al combinar elementos y compuestos, estos tienden a cambiar dramáticamente sus cualidades, ya sea cambiando de color, explotando, incendiándose, etc.

La luz dispareja entre ambos soles del sistema binario es la que ha dado la pista, pues lo normal es que sean gemelas. Al menos así lo han notado al observar 107 sistemas binarios que tienen estrellas muy similares a nuestro Sol.

Pero han sido en 33 sistemas, que los pares de soles muestran indicios de cambios debido a niveles muy altos de hierro, brillando con una luz diferente con respecto a su pareja, naciendo así la hipótesis de que uno de esos soles pudo haberse comido un planeta rocoso.

 

¿Deberíamos preocuparnos de que nuestro Sol termine comiéndonos?

 

Los científicos han calculado que existe una probabilidad entre el 20 y 30% de que estos sistemas binarios muestren esta conducta, que si bien es muy baja, no es para nada un 0%.

Hasta ahora solo ha sido posible observar esto debido a la apariencia dispar entre parejas de soles, por lo que es muy difícil poder saber si ocurre lo mismo en sistemas de un solo Sol como el nuestro.

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Hasta ahora se descarta que en algún momento nuestro Sol se haya comido alguna vez un planeta ya que sus propiedades no muestran altas cantidades de metales en su composición

Lo que sí saben, es que los sistemas solares binarios glotones ya son un lugar menos donde encontrar vida extraterrestre, pues consideran imposible encontrar un planeta con vida en un sistema que se comporta de ese modo.

Es posible que al tener la atracción de dos celestes se haya producido este fenómeno que atraiga peligrosamente a los planetas que le orbitan, así que hasta ahora, no hay nada de qué preocuparse con nuestro Sol que parece cuidarnos bastante bien y proveernos vida.