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NATURCIENCIA

Telescopio espacial se descompone en órbita y la NASA intenta revivirlo desde tierra

¿Alguna vez te has preguntando qué tecnología ha capturado esas fotografías del espacio que son tan potentes que podemos ver otras galaxias completas, las titánicas montañas de polvo nebulosas y nuestros planetas vecinos como si los tuviéramos a un metro de distancia?

Todas estas imágenes son regalo del telescopio espacial Hubble (HST), pues claro, ningún telescopio en tierra tiene esta impresionante capacidad, lo ha hecho este artefacto de forma cilíndrica que orbita nuestro planeta, a exactamente 593 kilómetros sobre el nivel del mar.

Este impresionante artefacto fue bautizado con este nombre en honor a Edwin Hubble, astrónomo excepcional del siglo XX que demostró que el universo se expande midiendo cómo las galaxias más lejanas se van corriendo hacia el infinito.

Y no se trata de un telescopio enorme, pues apenas tiene 4,2 metros de diámetro y 13 metros de largo, y surca nuestra órbita desde 1990, eso sí, requiriendo varias composturas y actualizando su instrumentaría para mantenerlo al día para brindar imágenes cada vez más nítidas y distantes del espacio lejano.

No es difícil imaginar que con más de 30 años funcionando, este presente algunas descomposturas, pero nada comparando con lo que pasó a principios de junio,  donde el aparato repentinamente dejó de funcionar por completo, poniendo en apuros a la NASA quien posiblemente tendría que ir a recogerlo, algo que suena fácil pero no lo es.

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Lanzar un cohete para ir a recoger el aparato es de los últimos recursos que la NASA se plantearía si tomamos en cuenta que ya está bastante ocupado con otras misiones y tan solo lanzarlo a órbita tomaría bastante tiempo de planeación y millones de dólares.

 

Es por eso que sintieron un respiro cuando vieron que el Hubble no se apagó por completo, más bien entró en un “modo seguro” o “modo a prueba de fallos” por fortuna, derivando el problema a algo meramente de su computadora interna y que permitía la comunicación a distancia para tratar de solventarlo.

Le tomó una semana a la NASA tratar de encontrar alguna forma de recuperar sus funciones normales, empezando desde el clásico reinicio del sistema, hasta un formateo competo para sustituir el ordenador por otro alternativo con el que ya cuenta el Hubble.

Es aquí donde vemos cómo se anticiparon a este tipo de problemas equipando a este aparato con dos computadoras internas totalmente idénticas en caso de que uno fallara como hoy, sin embargo, el daño no ha sido tal que requiera encender el segundo CPU.

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Es aquí donde la NASA revela a los medios de que cuenta con una Unidad de Comando/Formato de Datos Científicos o también conocido como CU/SDF, que básicamente se trata de una sección del CPU que se encarga de formatear todos los datos que recolecta y envía el telescopio.

Al formatearlo, se activa una segunda función de seguridad que sustituye la memoria interna que se etiqueta como descompuesta, activando una segunda memoria de repuesto. De funcionar, esto significaría que ahí estaba el fallo que colapsó todo el sistema.

Pero todos los expertos ya han comenzado simulaciones de arreglos en las instalaciones de la NASA, para ir probando y descartando posibles soluciones sin tener que trabajar directamente en el telescopio causando un problema mucho mayor de hacer un mal movimiento.

 

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A vísperas de agosto finalmente la NASA pudo echar a andar el viejo Hubble, eso sí, admitieron que no fue nada fácil y llegó un momento donde todos se pusieron muy tensos, pero el trabajo en equipo de técnicos e ingenieros hicieron posible su regreso.

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Hubble parece haber agradecido su compostura enviando increíbles imágenes de dos galaxias interactuando entre sí, se trata de las galaxias ARP-MADORE2115-273 y ARP-MADORE0002-503 que están una junto a otra a 297 millones de años luz del nuestro.

Al principio creyeron que se trataba de dos galaxias colisionando, pero conforme siguieron observando, encontraron que ambas tenían una interacción más compleja que esta, y que esta interacción podría continuar hasta fusionarse posiblemente, dejando en su lugar una extensa nube de gas y una red enorme de estrellas.